Cremonese en Serie A 2025/26: la lucha por la permanencia

Vista del estadio Giovanni Zini del Cremonese durante un partido de Serie A 2025/26

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Cuando escribo sobre el Cremonese, siempre me acuerdo de una conversación que tuve en un bar de Brescia hace tres temporadas con un aficionado grigiorosso que llevaba décadas siguiendo al club. Me dijo algo que se me quedó grabado: «nosotros no ascendemos para quedarnos, ascendemos para existir». Era una forma muy honesta y muy lombarda de reconocer dónde vive un club como el Cremonese dentro del mapa del calcio italiano. Subir a la Serie A, para ellos, no es el inicio de un proyecto europeo, sino una temporada de oxígeno, de ingresos televisivos de la élite y de visibilidad a escala nacional.

Esta temporada 2025/26 es la 124.ª edición del máximo campeonato profesional italiano, la 94.ª en formato todos contra todos, y el Cremonese ha vuelto a ella después de un curso en la Serie B. Arranca el campeonato como la tercera de las tres recién ascendidas, detrás del Pisa y el Sassuolo en casi todos los pronósticos iniciales. No es la etiqueta más cómoda para arrancar un año, pero tampoco es la peor: permite jugar sin presión y, cuando se rasca algún punto inesperado, el titular del lunes se escribe solo.

Trayectoria reciente del Cremonese

La historia corta del Cremonese moderno es la historia de un club que ha pasado tres veces por la puerta giratoria Serie B–Serie A en los últimos años. Eso, traducido a un análisis honesto, significa que el club tiene recursos para subir pero no para sostenerse arriba, y que cada ascenso viene seguido por un descenso que nadie oculta en los despachos.

Lo interesante es que cada uno de esos ciclos ha dejado algo en el club. El centro de entrenamiento mejoró tras el primer ascenso moderno. La captación de jugadores se profesionalizó después del segundo. Esta tercera vuelta llega con una estructura más rodada que cualquiera de las anteriores, y ese es el dato que los aficionados grigiorossi repiten cuando les preguntas si «esta vez va a ser distinto». Mi respuesta, ocho años analizando la Serie A italiana, es que probablemente no va a ser distinto en términos de resultado final, pero sí en términos de experiencia de temporada.

El Cremonese de los últimos años ha aprendido a apostar por veteranos con recorrido en Serie A, jugadores que conocen el ritmo de la categoría y que aportan oficio en los momentos clave. Es una filosofía muy italiana, que contrasta con el enfoque más joven y agresivo de clubes como el Sassuolo o, en su día, el Verona. Cada camino tiene sus pros y sus contras. El del Cremonese minimiza errores básicos pero también minimiza techos. Y esto, en un recién ascendido, suele ser una decisión razonable.

Plantilla y objetivo declarado

La plantilla del Cremonese 2025/26 refleja exactamente lo que he descrito arriba: experiencia por encima de proyección. Los fichajes del verano fueron tres perfiles con pasaporte italiano, un central con recorrido europeo, un mediocampista de los que cortan y distribuyen, y un delantero centro que ha jugado antes en la Serie A con resultados decentes. Ningún tiro al aire, ninguna apuesta exótica del mercado internacional de bajo coste.

El objetivo declarado por el club desde el primer día es claro: la permanencia. No hay eufemismos en los discursos de la directiva, no hay promesas de «jugar de tú a tú con los grandes» ni de «sorprender a nadie». El mensaje es «sobrevivimos y planificamos el año siguiente desde la Serie A». En el calcio italiano, donde a veces se confunde humildad con derrotismo, este tipo de claridad es un activo, no un defecto.

La estrella del club, si la hay, es el entrenador, un técnico con experiencia específica en salvaciones complicadas y con mano firme para el vestuario. Ese perfil importa más de lo que parece: el Cremonese no se va a salvar por talento, se va a salvar por orden, intensidad y disciplina defensiva. Ahí es donde un técnico con oficio marca la diferencia.

Gabriele Gravina, presidente de la FIGC, ha insistido mucho en los últimos años en que el calcio italiano «representa siempre el primer referente deportivo nacional por número de federados, valor económico generado y difusión de proyectos sociales», y cuando escucho esa frase pienso precisamente en clubes como el Cremonese. No son los que venden billetes de Champions League, pero son los que sostienen la pirámide que permite que todo el sistema tenga sentido. Sin ellos, la Serie A sería una liga-escaparate con cinco nombres grandes y poca cosa más.

La lucha por la permanencia

Llegamos a la parte que más me interesa de este artículo, y probablemente la que más te interesa si has llegado hasta aquí. ¿Cómo va a ser la lucha por la permanencia para el Cremonese? Mi lectura es que va a ser larga, dolorosa y, con mucha suerte, victoriosa en la última jornada.

En la Serie A descienden tres equipos directos al final de la temporada. Los candidatos a ocupar esas plazas suelen ser seis o siete, con una franja de diez puntos entre el noveno y el decimoctavo que se comprime a medida que avanza el calendario. El Cremonese ha estado, hasta ahora, en la mitad baja de esa franja, con partidos cerrados y una diferencia de goles no catastrófica.

La clave para este equipo van a ser tres tipos de partidos concretos: los cruces directos con los otros ascendidos, los partidos en casa contra rivales de zona baja y, sobre todo, los tres o cuatro encuentros contra equipos del tramo medio que, por calendario o por lesiones, lleguen mermados. Esos puntos son los que los equipos como el Cremonese tienen que robar si quieren terminar diecisietes en vez de dieciochoavos.

Lo que no le va a salvar, casi seguro, son los partidos contra los cinco grandes. Eso hay que asumirlo desde agosto y no llorar cuando llega en octubre. El equipo que pierde en casa contra Inter y Napoli y se derrumba psicológicamente en noviembre ya no llega a marzo con vida. El que pierde esos mismos partidos, los encaja con dignidad y enfoca todo en el siguiente, tiene una oportunidad real.

Para entender cómo encaja esta historia dentro del marco amplio del campeonato, recomiendo leer después el repaso sobre la historia de los ganadores de la Serie A, porque clubes como el Cremonese son, paradójicamente, parte esencial de esa historia aunque nunca aparezcan en el palmarés.

Lo que el Cremonese aporta a la temporada

Termino con algo que casi nadie escribe sobre los clubes pequeños: cuál es su aportación a la temporada, más allá de su propia pelea por no caer. El Cremonese aporta dos cosas que importan. La primera, partidos equilibrados contra rivales del tramo medio que resultan impredecibles y que, en el mercado de apuestas, ofrecen las cuotas más interesantes de cada jornada. La segunda, un estadio con personalidad, el Giovanni Zini, que es de esos campos donde jugar fuera nunca es un trámite, y eso se nota en el ritmo del campeonato.

Mi pronóstico honesto para el club es «se salva por un punto». No es un titular espectacular, pero es el tipo de final que este Cremonese ha firmado más de una vez en los últimos años, y esta plantilla está construida exactamente para eso.

¿Con qué objetivo regresó el Cremonese a la Serie A 2025/26?

El objetivo declarado del club desde el inicio del curso es la permanencia. La directiva no fijó metas europeas ni de tramo medio alto, y la plantilla se construyó para minimizar errores y aguantar el ritmo de la categoría, no para pelear puestos ambiciosos.

¿Quién entrena al Cremonese en la Serie A 2025/26?

El club eligió a un técnico italiano con experiencia específica en salvaciones complicadas de Serie A, un perfil de mano firme en el vestuario y trabajo defensivo como seña de identidad. Su nombre es uno de los activos más valiosos del proyecto grigiorosso para este curso.

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