Sassuolo regreso a Serie A 2025/26: análisis del proyecto neroverde

Jugadores del Sassuolo celebrando el ascenso en el Mapei Stadium con la grada neroverde al fondo

Cargando...

Contenido

Cuando el Sassuolo descendió en 2024, más de uno me llamó para decirme que era el principio del fin del proyecto Squinzi. Yo respondí lo que respondo siempre cuando alguien me da por muerto a un club con propiedad sólida: «llamadme dentro de doce meses». Doce meses exactos después, el Sassuolo era campeón de Serie B con dos jornadas de antelación y levantaba el trofeo con la grada del Mapei Stadium cantando como si aquello fuese un regreso de héroes. En mi experiencia, los descensos de clubes con base económica real casi nunca duran más que un año.

Esta temporada 2025/26, el club neroverde vuelve a figurar en la 124.ª edición del campeonato italiano, la 94.ª en el formato todos contra todos que todos conocemos. Y vuelve con una idea clara que, de entrada, muchos no le dan: no es el ascendido más débil del lote.

El descenso de 2024 y qué se rompió

Una pregunta que me hacen mucho: ¿cómo desciende un Sassuolo que llevaba una década instalado en la Serie A y que había jugado incluso en Europa? La respuesta corta es «mal año de muchas cosas pequeñas». La larga requiere sentarse con paciencia a repasar decisiones tomadas en verano, elecciones de plantilla que envejecieron mal en invierno y una gestión del banquillo que fue pasando de mano en mano sin terminar de estabilizar el vestuario.

El Sassuolo del descenso no fue un Sassuolo catastrófico en lo futbolístico. Lo fue en lo psicológico. Perdió partidos que debía empatar, empató partidos que debía ganar, y la zona de descenso en la Serie A castiga precisamente esa diferencia: cuatro o cinco puntos al año que separan al que se salva del que no. El balance final fue una caída al fondo con sensación permanente de que «esto se podía arreglar» que nunca se arregló del todo.

Lo que más me interesa de aquel descenso es lo que no se rompió. La estructura del club siguió intacta: centro de entrenamiento, cantera, equipo técnico, patrocinio principal. Eso explica por qué el regreso ha sido exprés y no una travesía larga por el desierto.

La reconstrucción para la Serie B

Si hay algo que diferencia un descenso bien gestionado de uno mal gestionado es lo que pasa en las primeras dos semanas después de la confirmación matemática. El Sassuolo aprobó con nota ese examen. En lugar de entrar en modo pánico y tirar la plantilla al mercado a precio de saldo, el club decidió retener un núcleo de jugadores de Serie A con contrato largo y rodearlo de especialistas de la categoría que subía.

Esa mezcla, que parece obvia sobre el papel, no siempre sale bien. He visto clubes con dinero obsesionarse con «dar dignidad» al descenso fichando once nombres para Serie A y reventar el vestuario en octubre. El Sassuolo eligió el camino contrario: pocos fichajes, todos con experiencia específica en Serie B italiana, y cero renuncia a subir en el primer intento.

El proyecto técnico eligió a un entrenador con recorrido en la categoría y con una idea de juego reconocible, más vertical que la del último Sassuolo de Serie A, porque la Serie B premia otra cosa. En la Serie B se gana corriendo a portería y atacando segundas jugadas; en la Serie A se gana en fases elaboradas y en detalles de área. Cambiar el chip tácticamente para un año y volver a cambiarlo al subir es más difícil de lo que parece, pero ese equipo lo hizo.

El resultado deportivo está en el marcador: ascenso con margen amplio, título de Serie B y vuelta a casa con la identidad neroverde intacta. En el mundo del fútbol italiano, donde cada descenso es tradicionalmente el principio de una crisis de cinco años, este caso es excepcional.

Un aspecto clave de esta reconstrucción fue la decisión de mantener el estilo de juego reconocible del Sassuolo incluso en Serie B, en lugar de reconvertir al equipo a un fútbol más defensivo para garantizar el ascenso rápido. Esa apuesta por la identidad, aunque costó algunos partidos en los meses centrales del curso, permitió que los jugadores llegasen a la Serie A 2025/26 sin tener que reaprender los principios tácticos básicos, lo que se nota en la solvencia ofensiva de las primeras jornadas.

Rendimiento en la Serie A 2025/26

Vamos al presente, que es lo que interesa a quien lee esto pensando en apuestas y análisis. El Sassuolo 2025/26 ha arrancado mejor de lo que las casas le daban en pretemporada. No voy a llenar este párrafo de cifras que envejecen mal, pero sí quiero marcar dos datos que definen bien su primera mitad de temporada.

Primero: el club ha sumado puntos contra equipos de su franja y contra dos de los tres ascendidos, que es exactamente lo que tiene que hacer un recién llegado para construir colchón. Segundo: ha jugado con personalidad contra rivales teóricamente superiores, incluso perdiendo, lo cual es un indicador de que el equipo no está encogido en el campo cuando le toca salir del Mapei.

La Serie A 2025/26 tiene una lucha por el Scudetto muy definida en la parte alta y una pelea brutal en la zona intermedia, donde seis o siete equipos comparten franja de puntos. El Sassuolo está ahí. No pelea Europa, pero tampoco se está jugando la permanencia en cada partido. Si mantiene el ritmo del primer tramo, estará con los deberes hechos antes de Semana Santa, cosa que muy pocos recién ascendidos consiguen en la historia reciente del campeonato italiano.

La comparación con los otros dos ascendidos es interesante pero conviene hacerla con prudencia, porque el Cremonese y el Pisa tienen estructuras distintas y objetivos distintos. El Sassuolo, por presupuesto y por plantilla, parte con más margen. Eso no garantiza nada, pero explica por qué el mercado de apuestas le daba, desde agosto, la cuota más baja al descenso entre los tres equipos nuevos.

Si te interesa seguir la serie histórica de clubes que han pasado por este tipo de ciclo corto ascenso-descenso-ascenso, vale la pena echar un vistazo al contexto de la historia de los ganadores de la Serie A para entender que el calcio italiano ha tenido de todo menos estabilidad en los últimos quince años.

Qué esperar del proyecto a medio plazo

Termino con una reflexión personal, que es la parte que más disfruto escribir. El Sassuolo es uno de esos clubes que define bien un tipo de éxito que en España entendemos mal: el éxito sin títulos. No tiene Copa, no tiene liga, no tiene una final europea, pero ha sido durante diez años un club estable en la primera división de uno de los cinco grandes campeonatos del continente. Esa es una forma de éxito perfectamente legítima, y este ascenso exprés demuestra que la estructura detrás sigue funcionando.

Mi lectura para lo que queda de temporada es pragmática: salvación cómoda, reconstrucción táctica durante el mercado de invierno y objetivo a dos años vista de volver a asomarse a las siete primeras plazas. No es un plan ambicioso, pero es realista, y en la Serie A actual las cosas realistas son las que acaban cumpliéndose.

¿Por qué descendió el Sassuolo en 2024?

El Sassuolo descendió al final de la temporada 2023/24 tras una campaña marcada por la inestabilidad en el banquillo, varios resultados ajustados perdidos en los minutos finales y una plantilla que no terminó de funcionar. La estructura del club siguió sólida, lo que permitió un regreso rápido.

¿Qué puesto ocupa el Sassuolo en la Serie A 2025/26?

El Sassuolo se mueve en la franja intermedia del campeonato 2025/26, con margen suficiente sobre la zona de descenso y sin opción real a puestos europeos. Es, dentro de los tres ascendidos, el que afronta la temporada con menor presión competitiva.

Artículo

Cremonese en la Serie A 2025/26

Cuando escribo sobre el Cremonese, siempre me acuerdo de una conversación que tuve en un bar de Brescia hace tres temporadas con un aficionado grigiorosso que llevaba décadas siguiendo al…