Contenido

Si tuviera que elegir un dato del calcio italiano moderno que pocos aficionados españoles conocen pero que debería estar en todos los análisis serios, elegiría este: la Serie A superó a LaLiga en afluencia total por segundo año consecutivo en 2023/24. Lo leíste bien. El campeonato italiano, al que durante años se le acusó de tener estadios medio vacíos y aficiones envejecidas, lleva ya dos temporadas superando a una de las dos grandes ligas españolas en asistencia total a los estadios. Y esa estadística, que a mí me parece una de las más llamativas del fútbol europeo actual, apenas se comenta fuera de Italia.
En este artículo reviso las cifras concretas de asistencia en la Serie A 2023/24, hago la comparativa con LaLiga y explico por qué los estadios italianos han vivido una remontada de público que, lejos de ser un espejismo puntual, parece una tendencia estructural de los últimos años. Es un texto pensado para corregir una idea equivocada que mucha gente tiene sobre el público del calcio.
Las cifras de asistencia del 2023/24
Voy directo al dato. La asistencia total a partidos de fútbol italiano, incluyendo liga y copas, alcanzó los 21 millones de espectadores en 2023/24, récord histórico desde que existen registros modernos. De esa cifra global, la Serie A sola aportó una afluencia total superior a los 11,8 millones de espectadores, que es la mejor cifra desde 1978/79. Cuarenta y cinco años tardaron los estadios italianos en recuperar los niveles de aquella temporada dorada del calcio.
La media por partido es el dato que más me gusta citar en cualquier conversación sobre el calcio moderno. La media de espectadores en Serie A en 2023/24 fue de 31.172 por partido, la más alta desde 1992/93. Más de treinta y un mil espectadores de media por cada uno de los trescientos ochenta partidos del campeonato. Esa cifra coloca a la Serie A entre las cinco ligas más concurridas del mundo, y compite directamente con los números de la Premier League y la Bundesliga, que son habitualmente las dos referencias europeas en materia de afluencia a estadios.
Lo que hace especialmente llamativa esa cifra es su contexto histórico. Durante los años 2000 y buena parte de los 2010, los estadios italianos tenían ocupaciones muy inferiores a las de otras ligas grandes europeas. Las razones eran múltiples: estadios obsoletos, experiencias de asistencia poco cómodas, problemas con la ultras y, en algunos casos, calendario y horarios que dificultaban la asistencia de familias. Esa combinación de factores mantuvo al calcio en niveles modestos de afluencia durante varios años, y alimentó el estereotipo de que «los italianos prefieren el fútbol en televisión que en el estadio».
Ese estereotipo ya no tiene base empírica. Las cifras de 2023/24 muestran una recuperación consolidada que se ha mantenido o incluso reforzado en el curso 2025/26 actual, con varios estadios históricamente subutilizados presentando ocupaciones cercanas al 90% en partidos importantes y aforo completo en los grandes clásicos del campeonato.
La comparación directa con LaLiga española
Entramos en el punto del artículo que más va a interesar a mis lectores españoles. Por segundo año consecutivo en 2023/24, la Serie A superó a LaLiga en afluencia total, contando también competiciones de copa. La cifra acumulada italiana de 14,42 millones de espectadores (sumando Serie A y Coppa Italia) se situó por encima del total español equivalente, consolidando una tendencia que se había iniciado el curso anterior.
Ese dato merece explicación cuidadosa porque puede malinterpretarse. No significa que los estadios italianos estén, en promedio, siempre más llenos que los españoles, porque LaLiga tiene clubes con afluencias individuales altísimas en partidos de Camp Nou y Santiago Bernabéu. Lo que significa es que, sumadas todas las afluencias del conjunto del campeonato italiano, el total supera al total del conjunto español. Esa distinción importa porque revela que la remontada italiana se basa en una mejora general distribuida entre muchos clubes, no en el crecimiento aislado de dos o tres equipos grandes.
Hay otro detalle que merece mención. Los campeonatos europeos se comparan habitualmente por capacidad nominal de estadios, no por ocupación real. En términos de capacidad total sumada, la Premier League sigue siendo la liga con más butacas disponibles en Europa, seguida por la Bundesliga alemana y después por LaLiga, la Serie A y la Ligue 1 francesa en posiciones variables. Pero cuando hablamos de público efectivamente asistente, la lista cambia, y la Serie A ha pasado en los últimos años de un puesto discreto a un puesto cómodo entre las cuatro primeras.
¿Cómo se explica el cambio? Hay varias razones complementarias que merecen análisis. Primero, la renovación gradual de estadios italianos, con mejoras en comodidad, accesibilidad y experiencia general del aficionado. Segundo, el regreso a la élite de clubes históricos que habían pasado por la Serie B o Serie C durante años y cuyas aficiones, al volver a la primera división, han llenado estadios que antes no se llenaban. Tercero, una mayor profesionalización de la gestión comercial de los clubes, con paquetes de abonos más atractivos y precios más competitivos en comparación con otras ligas.
Los estadios más llenos del curso
Bajamos al detalle por clubes. Los estadios más llenos del campeonato italiano actual son los históricos de los grandes equipos, como era de esperar. San Siro, compartido entre Inter y Milan, presenta afluencias medias por partido muy elevadas, con llenos casi totales en los derbis de Milán y en los grandes enfrentamientos contra el resto de candidatos al Scudetto. El Stadio Diego Armando Maradona de Nápoles, tras la racha reciente de éxitos del club, ha recuperado niveles de afluencia que no se veían desde los años dorados del club en las décadas anteriores.
El Allianz Stadium de Turín, casa de la Juventus, es uno de los más modernos del campeonato y ha mantenido ocupaciones altas durante toda la temporada, aunque con algún altibajo asociado al rendimiento deportivo del club. El Olímpico de Roma, compartido entre Roma y Lazio, presenta cifras interesantes porque los partidos de los dos clubes capitalinos atraen ambientes de grada muy distintos pero con volumen total de asistencia elevado en las jornadas clave.
Entre los clubes medianos, la sorpresa agradable del curso ha sido el rendimiento de aforo de varios estadios que antes se consideraban problemáticos. La Atalanta en el Gewiss Stadium de Bérgamo presenta ocupación alta casi todas las jornadas, reflejando el compromiso de la afición bergamasca con el proyecto del club. La Fiorentina en el Franchi mantiene niveles sólidos de asistencia pese a las obras de renovación que han afectado parte del estadio. Y clubes como el Bologna, que han crecido deportivamente en las últimas temporadas, ven cómo sus afluencias crecen en paralelo al rendimiento.
Ese crecimiento distribuido entre muchos clubes es la característica que hace la diferencia de la Serie A actual respecto a las de hace quince años. No es un solo equipo el que mejora, es el conjunto del campeonato, y eso tiene implicaciones positivas para el producto global: un aficionado que va al estadio regularmente consume después más contenido televisivo, más merchandising, más debate público sobre la liga. El efecto multiplicador de la asistencia es uno de los motores más potentes de crecimiento comercial de una liga deportiva.
Para ampliar el contexto económico que sostiene esta recuperación del público y entender cómo se conecta con los derechos televisivos y los ingresos globales, recomiendo la lectura complementaria del análisis sobre la economía del Scudetto y los derechos televisivos de la Serie A, que añade las cifras de ticketing y patrocinio al cuadro completo.
Un récord que contradice el relato dominante
Cierro con una reflexión que probablemente sea el mensaje más importante de todo el artículo. Durante los últimos quince años, el relato dominante sobre el calcio italiano ha sido el de una liga en declive, con estadios vacíos, afición envejecida y problemas estructurales que le impedían competir con las grandes ligas del resto de Europa. Ese relato, que yo mismo he escuchado mil veces en conversaciones informales entre aficionados, era parcialmente cierto durante algunos años pero ha dejado de serlo por completo en los últimos dos o tres cursos.
La Serie A actual es, en términos de asistencia de público, uno de los campeonatos más saludables de Europa occidental. Los ingresos por ticketing del fútbol italiano alcanzaron un récord histórico de 478 millones de euros en 2023/24, una cifra que refleja exactamente la misma tendencia que vemos en las gradas. El público ha vuelto al estadio en cifras que ninguna generación anterior había visto en los últimos cuarenta años, y eso merece ser reconocido sin filtros ni prejuicios heredados de etapas pasadas.
Para un analista honesto que sigue el calcio desde hace ocho años, esa recuperación es una de las noticias más positivas del campeonato actual, más incluso que los resultados deportivos o que las novedades en el banquillo. Porque una liga con público lleno es una liga viva, y una liga viva es una liga que puede construir proyectos a largo plazo con mejores cimientos comerciales y con más margen para crecer. Eso es lo que está pasando en la Serie A de estos años, y es la parte del relato que conviene rescatar frente al pesimismo heredado que durante demasiado tiempo acompañó al calcio italiano en el imaginario internacional.
¿Cuántos espectadores de media tuvo la Serie A en 2023/24?
La Serie A registró una media de 31.172 espectadores por partido en la temporada 2023/24, la cifra más alta desde 1992/93. En términos de afluencia total al campeonato, superó los 11,8 millones de espectadores, el mejor dato desde la temporada 1978/79. Es un récord histórico reciente del calcio italiano.
¿Supera la Serie A a LaLiga española en asistencia?
Por segundo año consecutivo en 2023/24, la Serie A superó a LaLiga en afluencia total contando liga y copa, con 14,42 millones de espectadores acumulados en el conjunto de las competiciones italianas. Es un cambio estructural respecto a las tendencias de años anteriores y consolida a Italia entre las primeras ligas europeas por volumen de público.